lunes, 19 de abril de 2010

En DVD: Ghost in the Shell

Título: Ghost in the Shell (Kôkaku Kidôtai)
Año: 1995 (sip, tiene sus 15 añitos)
Medio: DVD / Torrent
Sinopsis (en una línea): La mayor Motoko Kusanagi (policía cyborg del Sector 9), comienza a preguntarse quién es realmente.
Target: Sci-fi fans.

Motivación: Uh... creo que la ví sólo porque un amigo la consiguió, en la época en que había que conseguir una copia física y siquiera pensar en bajar algo de internet era ciencia ficción.
Predisposición: Seguramente buena.
Espectativas: Ya ni me acuerdo.

Mi opinión:
Esta película es uno de esos clásicos a los que les tengo un amor incondicional y sobre los que tarde o temprano tengo que escribir.
Como Solaris (2002) o Blade Runner, Ghost in the Shell es una de esas películas que ejemplifican por qué me gusta tanto la ciencia ficción cuando es buena. Son ese tipo de películas que se atreven a mirar la realidad que nos rodea, empujarla un poquito y preguntar "¿qué pasaría si... ?". Películas cuyas reflexiones filosóficas nos dejan rascando la cabeza, y logran horadar al menos un poquito sobre nuestra concepción del mundo que damos por sentada.
La música, las imágenes, los tiempos contemplativos, la acción, las preguntas... todo en este clásico de animación de Mamoru Oshii es arte. Arte del que influye tanto que termina sentando las bases de lo que ocurrió después en el género, como Matrix.

Puntaje: 10/10 (sí, es perfecta en su propio género)

Entretenimiento: A mi me encanta, pero entiendo que si no están acostumbrados al cine oriental les pueda parecer "lenta" y/o "confusa".

Conclusión y recomendaciones: No es una peli para cualquiera, la recomiendo por ejemplo si les gusta Blade Runner.

Reflexiones:
Uh... tantas... Voy a ser acotado y me voy a limitar a algunas.
- ¿Qué soy yo? ¿Qué me define como "yo"? Si me corto un brazo, ¿el brazo es yo o lo que queda es yo? Y si sigo cortando, ¿que parte de todo eso sigue "yo"? ¿Cuando corto una parte y dejo de ser yo? ¿El cerebro? Reemplacen "cortar" por "reemplazar por un miembro cibernético que cumple la misma función". ¿Yo soy mi cerebro o mis experiencias? ¿Y si pudiera reemplazar también el cerebro con algo que me resulte indistinguible? ¿O tengo algo además de todo eso llamado "alma"? ¿Y qué es el alma?
- Solemos identificar la realidad con lo que percibimos. Pero, ¿que diablos es nuestra percepción? ¿No es sólo un "modelo" de la realidad? ¿Un reflejo? ¿Si pudieramos percibir las cosas que no existen como si fueran reales, no sería esa nuestra realidad? (Matrix) Y lo que no tenemos forma de percibir, ¿no es real? Ah... el mito de la caverna de Platón... siempre me rompe un poco el coco pensar en lo que me rodea como el mito de la caverna. "Lo que vemos ahora es como un opaco reflejo en el espejo"...
- "La sobreespecialización es una muerte lenta". Wow... sólo miren a su alrededor... especialmente en el ámbito profesional. A veces me preguntan por qué escribo. La respuesta es: porque no tiene nada que ver con lo que hago para vivir, porque tiene aún menos que ver con lo que estudié. "Lo que es cierto para el grupo también lo es para el individuo. Sobreespecialízate y estarás cultivando tu debilidad".

Nota de color:
Ghost in the Shell es una de esas raras excepciones donde la película es muy superior al "libro" (en este caso un comic). Mamoru Oshii tomó el manga de Masamune Shirow, le quitó los elementos cómicos y las explicaciones pseudo-científicas, y utilizó la ambientación como una herramienta para desarrollar los personajes apalancando su visión creadora.

Un sueño posible

Título: Un sueño posible (The blind side)
Medio: Cine
Sinopsis (en una línea): Una mujer acomodada recibe en su casa un jóven sin absolutamente ningún lugar en la vida.
Target: Familias, parejas, el PAMI (a juzgar por mis vecinos de sala).

Motivación: Estaba de vacaciones y era lo que daban.
Predisposición: Resignada.
Espectativas: Ninguna.

Mi opinión:
No me pareció una historia "conmovedora", pero ciertamente me pareció una historia bastante interesante. Sin apelar en demasía al costado sensiblero de este "ceniciento" negro de 150 kilos, la película muestra qué es tener una oportunidad, un lugar en la sociedad y porqué no, una identidad (cosa que todos damos muy por sentada).

Me gustó bastante. Si bien la historia no es de lo más original (el niño que se hace de abajo y llega a la cima, tema predilecto de los yanquees), la película aborda temas sumamente interesantes, como la confianza, la identidad y las oportunidades.

Puntaje: 8/10

Entretenimiento: Para charlar luego del cine con una copa de vino.

Conclusión y recomendaciones: Vale la pena, aunque no hace falta ir al cine. En video debe ser igual.

Reflexiones:
Bueno, tiré algunos temas arriba así que no me queda más alternativa que explicarme un poco.
- La identidad. Todos sabemos "quienes somos", o al menos hasta cierta medida. Tenemos un nombre y apellido en un DNI que nos inscribe como miembros de esta sociedad, tenemos una fecha de cumpleaños (vinimos al mundo en un momento particular), tenemos una historia, padres, amigos. Entonces, ¿qué se sentirá ir por la vida en el márgen? ¿Alguna vez nos preguntamos que se siente "no pertenecer", "no ser"? ¿Cómo puede uno empezar a articular la falta de algo que no sabe ni qué es?
- Algo que últimamente parece olvidado: nosotros no somos el fruto directo de nuestro pasado, el hombre tiene capacidad de elegir. Un niño abandonado por una prostituta adicta al crack puede no estar furioso con la sociedad para transformarse en un dealer o un asesino serial. El hombre puede elegir siempre y cuando exista elección, obviamente. Es responsabilidad de la sociedad (i.e.: nosotros) el brindar esa oportunidad.
- La más obvia: sólo aprendemos a valorar lo que tenemos cuando a) nos falta o b) vemos alguien a quien le falta. Yo creo que deberíamos ir sumamente agradecidos por la vida. Basta con ver gente viviendo en la calle o revolviendo la basura para darnos cuenta que nos preocupamos por nimiedades. El problema es lo poco que nos dura esta claridad, esta perspectiva. Por eso tal vez vemos tanto drama en el cine... a ver si finalmente nos entra. Si sólo pudieramos fijar ese conocimiento y disfrutar cada segundo por afortunados que somos...